¡ Calor, mucho calor !

Plan de prevención contra las olas de calor.

INTRODUCCIÓN.
El plan de alerta por “Ola de calor” es activado anualmente por la Comunidad de Madrid el 1 de junio con la difusión de las previsiones  térmicas y el establecimiento del correspondiente nivel de alerta, manteniéndose en funcionamiento hasta el 15 de septiembre de cada  temporada.
El Objetivo General del Plan es disminuir la morbilidad y especialmente la mortalidad asociada a incrementos inusuales de la temperatura (olas de calor).
Los Objetivos Específicos son:
– Mejorar la información dirigida a población general sobre los consejos y medidas preventivas específicas.
– Incrementar la información dirigida a profesionales sanitarios y sociosanitarios.
– Disminuir la morbilidad grave asociada a olas de calor.
– Disminuir la mortalidad asociada a olas de calor.
El riesgo más grave de una exposición prolongada al calor es el denominado golpe de calor que puede causar la muerte o secuelas  importantes si no hay un tratamiento inmediato.
Algunos signos y/o síntomas que nos pueden ayudar a reconocer un “golpe de calor” son, entre otros, los siguientes:
– Temperatura corporal elevada, hasta de 40ºC.
– Piel caliente, enrojecida y seca (sin sudor).
– Dolores de cabeza, náuseas, somnolencia y sed intensa.
– Confusión, convulsiones y pérdida de conciencia.
Las temperaturas muy altas pueden desbordar los mecanismos de regulación de la temperatura corporal y ocasionar graves consecuencias para la salud de las personas expuestas. Numerosos estudios han puesto de manifiesto el aumento significativo del número de fallecimientos que se produce cuando la temperatura supera un determinado umbral, variable para cada región en función de un fenómeno de aclimatación.
La mayor parte de esta mortalidad se produce en personas mayores, muchos de los cuales arrastran graves problemas de salud (cardíacos, respiratorios, etc.) que por sí mismos podrían explicar el fallecimiento, pero que se ven agravados por efecto de las altas temperaturas. En
efecto, por un lado el aumento de la frecuencia cardíaca por el calor incrementa el trabajo del corazón; por otro, la deshidratación como consecuencia de la pérdida de líquidos aumenta la viscosidad de la sangre y favorece la formación de trombos en el aparato circulatorio. Por la misma razón el moco bronquial se hace más espeso, la expectoración más difícil y mayor la dificultad para que el aire entre en los pulmones.

Todo ello puede favorecer y precipitar el fallo cardiopulmonar en personas muy mayores o que padecen insuficiencia cardíaca o respiratoria
crónica.
Se han detectado tres componentes asociados al exceso de mortalidad por altas temperaturas:
– Intensidad de la temperatura.
– Acumulación de días con altas temperaturas.
– Momento del período estival en que se produce la exposición.
De ellos, la intensidad es el componente que más influye, especialmente cuando se alcanzan valores extremos. Cuando se superan los 38,5º C se produce el máximo incremento de la mortalidad, más de un 20% en comparación con los días estivales en los que la temperatura es
inferior a 30º C.
En segundo lugar, la acumulación de días con altas temperaturas parece ser un componente relevante al margen de la intensidad, incrementándose la mortalidad cuando se superan los 36,5ºC durante 4 días consecutivos.
Finalmente, también es importante, aunque en menor medida, el momento del verano en el que se producen las olas de calor. El riesgo es superior en la primera parte del período que en la segunda. Esta circunstancia está relacionada con el agotamiento de la población susceptible y la mayor aclimatación que se produce en la segunda parte del verano.
 
Desde El Restaurante Asador Algete queremos colaborar dando esta información tan útil.
Pueden descargar los PDFs en los siguientes enlaces:
PLAN DE VIGILANCIA Y CONTROL DE LOS EFECTOS DE LAS OLAS DE CALOR SOBRE LA SALUD

Combatir el calor en casa.

Para estos días de calor lo mejor es intentar mantener la casa fresquita, sigue estos consejos para conseguirlo:

1. Bajas las persianas, echa las cortinas, despliega el toldo y cierra las ventanas. Tan sólo tienes que fijarte en las horas del día en que tu casa recibe la luz (y el calor) directo del sol. En casas con orientación este, el sol llegará por la mañana. Por el contrario, en casas con orientación oeste hará acto de presencia sobre las 3 de la tarde. Es fundamental en ambos casos echar el toldo -si lo tenemos-, bajar las persianas y/o echar las cortinas y cerrar las ventanas. Esto último, aunque suene asfixiante es la clave para que el calor que acumula la fachada exterior no entre en casa y la caliente.
2. Del mismo modo, cierra las puertas de las habitaciones para aislar el calor que pueda entrar por ellas y ábrelas por la noche, cuando haga más fresco.
3. Evita encender luces, hornos, televisiones, aspiradoras y demás fuentes de calor durante las horas críticas del día en que más calor hace. Estos aparatos generan mucha energía que se libera en forma de calor.
4. Utiliza ventiladores para refrescar una habitación. Un truco útil para los que le desagrada el viento directo en la cara de estos aparatos es posicionar el ventilador a cierta distancia y colocar un bol metálico lleno de hielo y sal gruesa delante para refrescar el aire que circula.
5. Mantente hidratado y fresco con agua. Beber agua regularmente es recomendable, pero en verano y con temperaturas tan elevadas es fundamental. Las duchas de agua templada tirando a fresca o el meter los pies en remojo ayudan bastante a mantenerse fresco.
6. Si cuentas con plantas en la terraza o en las ventanas, riégalas para refrescar la atmósfera cargada de calor del exterior. Otro truco también es dejar un barreño de agua y rellenarlo a medida que se vaya evaporando.
7. Si cocinas, enciende la campana extractora de aire porque, además de echar los malos olores, echas el calor que se acumula de las placas de gas o eléctricas al cocinar.
8. Abre puertas, ventanas y persianas cuando el sol haya caído y haya dado paso a la noche. Es entonces cuando podemos jugar con las corrientes.
9. Si tu casa tiene ventilación cruzada, aprovéchala para que el viento fresco circule. Las ventanas que dan a patios interiores suelen ser las que mejor aire fresco pueden recibir. Un truco de la sabiduría popular de los pueblos es mojar las cortinas con agua y aprovechar el aire fresco que salía al pasar por ellas.
10. Utiliza sábanas de algodón o seda para dormir. Si puede ser de colores claros mejor. Un truco útil por si no consigues dormir debido al calor que sientes en la cama, es ponerlas a refrescar durante el día en la habitación o sótano que más refresque en la casa y colocarlas en la cama justo cuando te vayas a dormir.

Si nada de esto consigue aliviarte, siempre se puede recurrir a los clásicos paseos a los centros comerciales en las horas punta o a las pequeñas excursiones a parques y piscinas o reservar una noche en nuestro hotel para disfrutar del aire acondicionado y la privacidad y tranquilidad que ofrecemos.

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¡Calor en Algete! Recetas de sorbete de limón y de leche merengada.

¡¡¡Pero qué calorrrrrrrrr!!! ¿Pero qué está pasando? ¡¡¡Es que ayer ya llegó el verano!!! Pues, ¿sabéis? Os traemos un par de recetillas deliciosas y fresquísimas:

1) Sorbete de limón:

– 4 limones grandes.
– 200gr de azúcar.
– Medio litro de agua.
– Claras de huevo.
– Sal.

Calentamos el agua y vertemos el azúcar. Dejamos en el fuego medio hasta formar un almíbar un poco denso. Dejamos enfriar hasta temperatura ambiente.
Exprimimos los limones y añadimos el zumo a este almíbar (ya a temperatura ambiente, recordad), mezclándolo muy bien.
Lo metemos en el congelador un par de horas (o más, si es necesario), y cuando nos quede una especie de pasta, será cuando la mezclaremos con las dos claras de huevos montadas a punto de nieve muy firme, que es cuando al darle la vuelta no se nos cae.
Una vez mezclado se puede consumir en el momento o lo metemos en el conge para enfriarlo más.
Si lo dejamos de un día para otro, a la hora de consumir habrá que haberlo sacado un ratito antes para que se ablande un poco.
¡Riquísimo y fresquito!

2) Leche merengada:

-1L de leche.
-3 claras de huevo.
-100 g de azúcar.
-1 cuchara de azúcar glasé.
-1 rama de canela.
-Canela en polvo.
-Cáscara de limón.

Calentamos la leche con el azúcar, la cáscara de limón y la rama de canela hasta que comience a hervir. Retirar del fuego y enfriar en el congelador. La leche, cuanto más fría, mejor, pero sin que se llegue a congelar.
Batir las claras a punto de nieve muy firme con una cucharada de azúcar glasé.
Mezclar las claras con la leche fría previamente colada y espolvorear con canela al gusto. Servir bien frío.